Pre Congreso de Educación Religiosa Escolar: pertinencia y objeto de estudio de la ERE 2020

Fuente: Juan Javier Jiménez García – Director Gestión Educativa Funade.

La Arquidiócesis de Barranquilla, a través de la Fundación Arquidiocesana de Educación – Funade, la Comisión Pastoral Educativa y Funade.fm, los invitan a este encuentro educativo que se realizará con modalidad virtual el próximo 23 de octubre del año en curso.

Se contará con la presencia de conferencistas nacionales e internacionales con amplia experiencia en todo lo que se refiere a la ERE, y que en esta ocasión, se expondrá su pertinencia y objeto de estudio.

La Educación Religiosa Escolar (ERE), fue concebida como respuesta al derecho que toda persona tiene en formarse de manera integral, no solo en su dimensión cognitiva, sino también, en la dimensión espiritual. El Estado, a través de la Ley General de Educación, incluyó la educación religiosa como asignatura fundamental en la formación de los educandos de las diferentes instituciones educativas del país, respetando sus creencias religiosas y definiéndola desde un punto de vista antropológico como una dimensión humana específica del ser humano, trascendiendo a una transformación de la conciencia constituyéndose en una manifestación fundamental de libertad.

La Educación Religiosa Escolar, es una asignatura fundamental del plan de estudio del currículo de cualquier entidad educativa, y que a través de ella, podemos dar respuesta a diversos interrogantes desde una posición académica y estática, y el mencionar que solo se centra en la dimensión espiritual, es hacer una afirmación errada, puesto que la ERE trasciende esta connotación y se integra con otras dimensiones del ser humano como lo afectivo  (la relación con el otro), lo ecológico ( la relación con el mundo) y lo socio-político ( la relación con la comunidad).  Cada vez y con más fuerza, vemos que las sociedades toman consciencia de la importancia de la religión en la vida humana cualquiera sea la posición que se tenga frente a ella: devoción férrea, fe practicante, aceptación pasiva, indiferencia, rechazo o repulsión severa. Sin duda, la historia de la humanidad ha estado transitada por lo religioso y, aunque algunos hayan pronosticado la muerte de la religión basados en las dinámicas de secularización, se ve su resurgimiento en un tono de diversidad y pluralismo (Meza, 2011a). El sociólogo de la religión P. Berger, propone un paradigma en el cual sean posibles dos pluralismos: “La coexistencia de religiones diferentes y la coexistencia de los discursos secular y religioso” (2016, p.9).

La ERE, entonces, deberá ofrecer conocimientos adecuados sobre la religión, lo religioso y la religiosidad, ayudando a comprender lo religioso junto con los valores y significados de la religión y, asimismo, favoreciendo el crecimiento en la dimensión religiosa para que el sujeto pueda decidir ante los valores y significados religiosos. 

Desde esta óptica, la responsabilidad de la cátedra de Educación Religiosa Escolar y de aquellas personas que la imparten, es muy grande, debido a que debe haber claridad entre los objetivos de la ERE y el objeto de estudio de esta asignatura. El primero, hace alusión a:

  • Despierta y replantea los interrogantes sobre lo sagrado, el misterio, lo divino, la interpretación del mundo, el significado y valor de la vida y sobre las normas del valor humano; y posibilita una respuesta que nace de la fe.
  • Problematiza las propias convicciones desde una crítica interna o en comparación con otros sistemas de creencias, dinámica que ayuda a una mayor solidez de la fe. 
  • Lleva a cabo un proceso de familiarización con la realidad de la fe y del anuncio en el que se basa, ayudando a asumir la fe de manera responsable desde un ámbito reflexivo.
  • Le ayuda al educando para que ratifique (o tome, en algunos casos) su decisión en materia religiosa, precisamente en la confrontación con otras confesiones y religiones, con las diversas concepciones del mundo y del ser humano y con las múltiples ideologías, y favorezca la comprensión y tolerancia ante las opciones ajenas.
  • Ofrece presupuestos adecuados mediante el estudio de la realidad religiosa, para que el alumno pueda decidir con mayor responsabilidad y libertad ante los valores y significados religiosos.
  • La ERE no exige del educando una determinada confesionalidad, sino que lo inquieta acerca de su condición creyente. 
  • Permite conocer los grandes interrogantes de la vida humana, las líneas fundamentales de la propia identidad personal, las respuestas cualitativamente diversas que las creencias religiosas ofrecen al problema del ser humano. 
  • Hace un aporte a la comprensión del mundo cultural desde su componente religioso – cristiano, sin el cual, el patrimonio cultural se vería radicalmente empobrecido y mutilado. Al respecto, dice Peresson (1997) que ignorar este ingrediente sería condenar a los alumnos a ser analfabetos en la civilización en la que viven y lanzarlos a un abismo de rapidísima desculturización.

Se han definido hasta el momento los objetivos que debería abordar la asignatura de Educación Religiosa Escolar, ahondando en su objeto de estudio, se deberá plantear desde dos ópticas: la primera, desde la posición del estudiante y su proceso de aprendizaje: cómo aprende, qué aprende, cómo construye, cómo investiga e indaga las nuevas informaciones y conocimientos; y la segunda, desde el punto de vista del docente, su proceso de enseñanza: qué conocimientos debería impartir, qué metodología deberá utilizar y cómo abordar las diferentes realidades que viven los estudiantes desde el hecho, el fenómeno, la experiencia y el desarrollo religioso, los cuales, permiten realizar diversos diseños curriculares dependiendo el propósito formativo y didáctico que se quiera aplicar. 

Si la ERE estuviera centrada en alguno de los objetos de estudios antes descritos, se debería tener en cuenta las diferentes doctrinas que la nutren, es decir, si el abordaje de la ERE se focalizara en el hecho religioso, deberá recurrir a los estudios de la religión vistos desde las disciplinas como la sociología, antropología, historia, cultura, entre otros. De igual manera, si la ERE se concentrara en el fenómeno religioso, deberá recurrir a la filosofía y a la fenomenología de la religión.

Finalmente, una ERE vista desde la experiencia religiosa, se nutrirá de las ciencias humanas, la teología (espiritual y pluralista) y en la historia, vista desde el desarrollo del ser; y una ERE pensada desde el desarrollo religioso, se fundamenta en la psicología desde el desarrollo del ser humano en relación con la dimensión trascendental.

Referencias

Berger, P. (2016). Los numerosos altares de la modernidad. En busca de un paradigma para la religión en una época pluralista. Salamanca: Sígueme. 

Meza, J.L. (2011a). “Diálogo interreligioso en América Latina ¿Quimera o desafío?” Revista Novamerica, 131 (Julio-septiembre): 16-20.  

Peresson, M. (1997). “Naturaleza, identidad y fines de la educación religiosa escolar, ERE”, Revista catequética Luz del mundo 2: 9-35.

Este pre congreso es apoyado por: REDERE (Red Nacional de Educación Religiosa), Editorial SM, CONACED Nacional y CONACED Atlántico.

Será un evento privado y gratuito, por lo que debes diligenciar el siguiente formulario de inscripción 👇🏼👇🏼👇🏼

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